Mi amiga Incertidumbre

Publicado: 24 abril, 2013 en Agile, Cultura Corporativa

change ahead 2

Damas y Caballeros, dejemos de una vez de hacernos trampas al solitario! No hay pitonisa ni consultor que pueda asegurar como ni cuando vamos a lograr un objetivo a largo plazo. Y esta inseguridad crecerá exponencialmente cuanto mayor sea la complejidad de dicho proyecto.

Proyecto! Que gran palabra. Mi padre siempre me preguntaba como podía ser que trabajase realizando proyectos si para él, viniendo del mundo comercial de la industria química, un proyecto era una fase previa a la ejecución, era un Plan! Una Estrategia! Un I+D!

Yo durante muchos años le intenté explicar mis procesos de trabajo y como el transcurrir de las diferentes fases acababan entregando, en mayor o menor medida, el producto esperado. Yo creía en mis propias explicaciones, que menos! Ciego pero Coherente. Proyectos diseñados para seguir con tiralíneas mis preciosos diagramas de Gantt que sincronizaban a la perfección miles de horas y decenas de profesionales. Que vergüenza!

Ahora en la distancia veo esas prácticas tan absurdas como haber planificado el tiempo y valorado el coste del proyecto frente a una bola de cristal rodeado de velas o inciensos. Las probabilidades de acierto siempre son extremadamente bajas.

Para quien quiera más datos les recomiendo ojear las estadísticas del informe Chaos donde se muestran las alarmantes cifras de productos no usados y de proyectos que fueron cancelados o se desviaron en algunas de sus dimensiones: Coste, Tiempo, Alcance o  Calidad.

% Project Success

Damas y Caballeros, nuestra vida y nuestra sociedad son sistemas altamente complejos. Y esa complejidad nos lleva a la imposibilidad de predecir como se van a comportar dichos sistemas. La solución es de sentido común, no nos queda otra opción que convivir con la Incertidumbre. Eso sí, pongamos todos nuestros sentidos y esfuerzo en hacer que cada día vayamos disipando las nieblas del camino que estamos recorriendo.

Una vez entendamos el escenario en el que nos encontramos, la recomendación es simple: Estar preparados para cambiar de rumbo cuando la situación así lo requiera. Deberemos adaptarnos a los cambios antes que seguir un plan.

Eso no quita que debamos tener un Plan, pero no tanto para seguirlo sino para que nos sirva de referencia. Ya lo decía Sun Tzu hace 2.500 años: “Ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo”. Por eso, ya a finales de la era industrial, Edward Deming nos regaló su ciclo de Mejora Continua que se origina con la definición de un plan, que luego será ejecutado, mediremos los resultados obtenidos, y aplicaremos los ajustes necesarios que serán las bases de nuestro nuevo plan. Y el ciclo no deberá dejar de rodar.

Ese plan nos deberá proporcionar la visión holística y los objetivos necesarios para asegurar que todos remamos en la misma dirección. Sobre dicho plan nosotros deberemos medir los indicadores que nos mostrarán si estamos logrando o no dichos objetivos.

La medición constante es una practica fundamental en todo proyecto. Medir, medir y seguir midiendo. Pero recordemos el principio de incertidumbre de Heisenberg en el que, en su definición más amplia lejos de la física cuántica que lo originó, nos dice que el acto mismo de observar cambia lo que se está observando.

¿y esto que significa? Pues que tan importante como medir el proceso que pretendes mejorar es utilizar métricas coherentes y alineadas a ese objetivo. ¿Quien no ha vivido la mala praxis de un equipo comercial vendiendo proyectos bajo coste porque su objetivo de ventas estaba orientado a volumen de facturación?

– “Es que si cierro 50 mil euros más llego a objetivos.” – Me dijo el pobre comercial que con esa acción se embolsaba un 30% de variable sobre su sueldo base (que no era para nada bajo, pero eso ya es otra historia).

Damas y Caballeros,  ya sabemos que abandonar nuestra zona de confort implica coraje y asumir riesgos, pero también sabemos que definir un plan detallado que contemple todas las variables en juego es un acto que otorga una falsa seguridad y nos hace creer que mantenemos el control.

Control! Otro gran concepto. El control no existe como tal, es una ilusión, y más todavía cuando introducimos personas en la ecuación.

(Complejidad * Incertidumbre)Personas ≠ Control

¿Qué opciones tenemos? Mi recomendación es entender y ser fiel a los principios Lean y Agile. Implicar a todo el equipo en fases tempranas del proyecto. Trabajar en ciclos muy cortos de trabajo entregando producto para recibir feedback real del mercado. Focalizarse en aquellas tareas que aporten mayor valor y tengan un mínimo coste. Crear un entorno que promueva la autonomía y la maestría. El equipo trabajará de forma conjunta y con alto grado de comunicación con el cliente. Revisar el proceso de trabajo periódicamente para realizar mejoras dentro del siguiente ciclo. Aprender de cada paso que deis…  y seguiremos para Bingo!

Ciclo Lean Startup

Ciclo Lean Startup

¿Os encaja? Yo os digo que SÍ pero mi primera respuesta siempre será un gran DEPENDE…

Tengan cuidado ahí fuera!

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comentarios
  1. Me encaja!

    Eso sí, recojo el guante y entro al trapo: cada vez soy menos amigo de medir recursos. Lo considero mucho más desperdicio que beneficio.

    Aprendemos realmente de las mediciones? En mi humilde opinión, muy poco.

    Por supuesto, es absolutamente necesario saber cuánta pasta consume mi empresa al mes, cuánto ingresamos, qué previsión tenemos de cara a los próximos meses… pero, medir la velocidad de un equipo? Para qué? Se supone que tiene que ayudarme a saber si nos cabe en el siguiente sprint o no un determinado número de… Puntos de Historia? o_O

    Métricas, métricas, métricas… Para qué quiero saber cuántos pomodoros tardé en realizar una tarea X? Para compararla con la siguiente tarea del mismo tipo? Y qué aprenderé de ello si tardo más? O menos? Menos que poco, creo yo. De hecho: cuántos no habréis medido y medido y medido, y al final no habéis hecho nada con esas mediciones, más que acumular post-its que acabáis tirando? O sólo me ha pasado a mi?

    Medir el tiempo de producción sólo sirve para justificar. Y justificar es reactivo, defensivo, no aporta valor real.

    En esa incertidumbre, me gusta guiarme por sensaciones, por reacciones, por conversaciones, por interacciones, por felicidad, por inseguridades, o por optimismo. Pero a los números, he de reconocer que no les hago ni puto caso. 😀

    • WynWin dice:

      1000 Gracias por tu feedback Carlos,

      En muchas de las métricas que comentas no puedo más que estar totalmente de acuerdo contigo. Por eso es importante medir lo que realmente es importante medir y no el resto.
      Hablas de felicidad y me encaja perfectamente. Sabes que el alguna ocasión hemos pedido feedback a clientes o a miembros de un equipo haciéndoles dibujar un simple ‘smilie’ en un trozo de papel. Es eso inútil? lo aceptaría un CEO como una métrica coherente? Yo creo que sí.

      En cualquier caso, como dices, por mucho que midas la incertidumbre no te la quita nadie.

      Gracies Company,

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